Cuentos e historias

el blanco de tú patio

FANDANGO

 

Como la flor que perfuma

cuando está en el jardín,

estando tú a mi vera

me parece un jazmín.

Un jazmín en primavera.

 

Por tenerte yo daría

lo que no tango mi vida,

si yo tuviera valor

tal vez no te perdería.

Aunque me muero de amor.

 

Adelfa que yo te quiero

por favor dame veneno,

para no sufrir este amor

antes de decir que no.

De decir yo no te quiero.

 

En el blanco de tu casa 

El bosque de los Minicons

-El bosque de los Minicons-

 

Erase una vez un bosque en el que se encontraban las especies más inimaginables de plantas y animales. Había desde los árboles más exóticos hasta los animales más extraños,pero algo había en ese bosque que no encontrarías en ningún otro. En aquel bosque se encontraban las criaturillas más diminutas que en un bosque se podían encontrar, las más pequeñitas en tamaño pero más grandes en inteligencia de todos los bosques que había en el planeta Tierra

PORTALATAS

Pensamos que los grandes inventos por la humanidad son el teléfono, la luz, la penicilina, el telégrafo, la rueda etc., etc., etc.,

Nunca nos hemos parado a pensar quien invento una simple pinza o quien invento las burbujas de aire de los embalajes o los plásticos portalatas que tan fácil nos hacen la vida. Es curioso, estas cosas tan sencillas tiene su propia historia .

Todo esto y más, aparecen en un museo Valencia/Gandía aparte de tener buenas playas, mucho calor humedo, infinidad de gente en agosto, también tienen algún museo. (EduCaixa)

quietud

SENTIMIENTO SIN REFLEXIÓN

Esta es una historia contada en cuartetas, y lo escribí así. Esto es lo que pensé en aquel momento y lo exprese de esta manera.

Siempre había sido yo el que dejaba y no entendía por qué  en ese momento sin motivo aparentes me dejaba a mí, eso creí yo.

Después pensado,  sí que había motivo lo que yo quería no era lo que quería ella.  

                                 

 

                                  QUIETUD

 

amor y desamor

AMOR Y DESAMOR

 

Estoy muriendo de amor, que triste es esta condena

sintiendo tan grande pena, de notar tu desamor.

 

Amor que me llenas tanto, con verte yo me conformo

pensando que allá en el fondo, la cuestión no cambia tanto.

 

Rencor no te guardo amor, espero que me comprenda

solo me queda el temor, de recordarte en las penas.

 

El amor que profesaba, que tantas veces dijiste

hoy me siento yo tan triste creyendo que tú me amabas.

 

Con cariño y comprensión, eras como me trataba

A un amigo

Era un hombre peculiar simpático, afable, divertido y amigo de sus amigos, que vivía bien con su familia, mujer e hijos. Tenía un buen trabajo y era feliz; no le faltaba de nada, un día sin esperarlo le sobrevino un terrible daño cerebral y todo cambió.

No podía moverse por sí solo sin ayuda, no veía bien y tenía la memoria casi perdida. No recordaba nada, había perdido los últimos 30 años, como si no los hubiese vivido.

Como todos los días lo recogieron del centro donde iba a ver si mejoraba las secuelas que le había quedado tanto físicas como mentales tras el daño.

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